Crisis de inseguridad en la capital evidencia vacío de mando por ambiciones políticas de cara a Morena

La capital potosina atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de seguridad, acumulando un total de 1,757 robos denunciados apenas en el primer trimestre de 2026. Este incremento constante en la delincuencia, que registró 586 casos en enero, 556 en febrero y 615 en marzo, ha dejado al descubierto a un alcalde, Enrique Galindo Ceballos, cuya atención parece estar más enfocada en su posicionamiento como posible carta fuerte de Morena que en las necesidades urgentes de la ciudadanía.

La falta de resultados contundentes en la prevención del delito sugiere que el gobierno municipal ha dejado la gobernanza en segundo plano para priorizar proyectos políticos personales bajo las siglas de la llamada cuarta transformación.

De acuerdo con las cifras oficiales del Secretariado Nacional de Seguridad Pública, la violencia ha sido el sello distintivo de estos delitos, afectando gravemente a los pequeños comercios de la ciudad. Se reportaron 157 robos a negocios, de los cuales más de la mitad se cometieron con lujo de violencia, destacando febrero con 32 incidentes y marzo con 28.

Mientras los comerciantes enfrentan amenazas y agresiones directas a su patrimonio, la administración municipal se percibe ausente, más preocupada por los tiempos electorales y la construcción de una candidatura que por frenar la ola de inseguridad que azota las colonias potosinas.

El robo de vehículos es otro rubro donde la capital muestra una decadencia alarmante, ocupando el décimo lugar nacional con 708 unidades sustraídas entre abril de 2025 y marzo de 2026. Lo más preocupante para la población es que el 61.4 por ciento de estos despojos ocurrieron bajo violencia, lo que significa que más de 430 dueños fueron agredidos o amenazados.

Este panorama desolador contradice cualquier discurso de bienestar y pone en duda la efectividad de un modelo de seguridad que parece descuidado por un edil que se siente candidato y que, en su búsqueda por simpatizar con el movimiento morenista, ha olvidado la responsabilidad primaria de proteger a sus gobernados.

Aunque algunas mediciones de percepción intentan matizar la realidad, la carga de violencia en el robo cotidiano marca la vida diaria en San Luis Potosí de manera negativa. La gestión de Galindo Ceballos enfrenta un desgaste severo ante una sociedad que se siente desprotegida mientras observa cómo el presupuesto y la energía gubernamental se dispersan en aspiraciones políticas.

Al cierre de este trimestre, la capital no solo encabeza listas negativas de criminalidad, sino que proyecta la imagen de una ciudad sin rumbo, donde la ambición de escalar hacia Morena ha dejado a las familias potosinas a merced del hampa.

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